...AGUR, SALUD, AGUR...
Fiebre, mocos, tos, un dolor agudo en el pecho y otro incipiente cerca de la garganta, no muy lejos de los oidos. Oidos taponados del esfuerzo que hago cada diez minutos por sonarme tan fuerte la nariz.
La doctora dice que no debe de ser vírico, que no hacen falta antibióticos, solo ibuprofeno y vapores de eucalipto.
No he hecho eso en mi vida.
Soy de la nueva era, de pastillita y a dormir tranquila que mañana todo se habrá ido. Y así suele ser. Ni eucalipto, ni cebolla troceada en la mesilla de noche para la tos, ni ajo para los herpes, ni aloe vera para los cortes.
Incapaz de estar mucho rato sentada por culpa del moratón que ahora mismo ocupa mi posadera derecha, resultado de la caída que tuve antes de ayer en un callejón oscuro saliendo del trabajo a todo correr para llegar a ninguna parte, por que ya nadie me esperaba, me he pedido el día libre para compartirlo con el sofá.
¡¡Que no pedía nada nuevo!!
Me había concentrado en pedir lo más básico; dinero y amor. Había intuido que no me hacía falta pedir por mi salud ya que estaba bastante controlada.
''Eso no te hace falta'' me dije. Ya había pasado lo peor; las dos semanas de baja por culpa de la lesión en la espalda.
Maldito momento en el que olvidé mi salud. Que sin salud no hay trabajo. Por lo que no hay dinero. Y sin salud no tengo amor, ya que no es de buen gusto ir recibiendo voluntariamente enfermedades, y no creo que encuentre yo al único muchacho solidario de éstos lares.
Mañana con ganas o no, con dolor de cabeza o no, volveré a mis quehaceres cotidianos. Es mi último día antes de vacaciones con los pequeños as y tengo ganas de despedirles. Además...
¡¡Me darán la cesta Navideña oportuna!!
Musus y gracias por compartir conmigo estos momentos de diarrea mental que diría aquel.


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