''Cuando veo el amor, salgo corriendo''
Esa ha sido la frase que hoy, en un blog, le he escrito a otro de los marineros que asiduamente navegan por allí conmigo.
Me ha tentado a escribir este post. Iñaki, no quería hablar de estas cosas por aquí, pero supongo que era cuestión de tiempo y voy a aprovechar la ocasión para explayarme a gusto.
En ese caso en concreto me refería a que viendo la relación que él tenía con su pretendida (y ese amor que desprenden) no tenía intención de meterme en medio (e iba a salir corriendo).
No soy de romper parejas ni de ser la tercera en discordia. Si el corazón de quien se pretende esta ocupado, no hay nada más que hacer que esperar o seguir camino.
Hoy estaba en un semáforo y he visto pasar a unas parejas de mi edad, quizá algo mayores, pero no mucho más. Y lo primero que se me ha cruzado por la mente es que las personas como yo no acaban solas.
Las personas como yo somos aquellas que queremos tener a alguien a nuestro lado. Y vivir tranquilos y felices. Discutir de vez en cuando, para avivar las chispas de esas brasas que a veces las parejas olvidan que dan calorcito, que las tienen justo de bajo, siempre con ellos.
Somos de esas personas que nos gusta levantarnos por la mañana y ver a nuestro lado a un 'ser' lleno de pelos raros, legañas pegadas en los ojos y en los carrillos, saliva reseca en las comisuras de la boca y el pijama girado y arrugado de dar tantas vueltas en esa cama que deberíamos llamar ''rato que no trabajo''.
Entonces me he preguntado por qué estoy sola. Y no hay otra razón que no sea la de no haber encontrado a la persona adecuada. Aquí mi razonamiento:
Es cierto, soy difícil; caracter duro por fuera, frágil por dentro. Seria en apariencia, divertida en el fondo. Si hoy digo A, mañana seguro que decidiré Z,... y mucho más que me gusta dejar a descubrir por las personas que me rodean.
Pero entonces pienso en cuantas personas que están a mi lado me quieren y me 'soportan'. Cuantas me ven como una amiga. Lo bien que me llevo con ellas. Y lo más importante: que están a mi lado.
Creo que por descarte, la razón de estar sola debe de ser que no he conocido a la persona adecuada.
En cuanto a que salgo corriendo en cuanto veo el amor: Supongo que soy más de amistad que trasciende a algo más bonito con el tiempo y no tanto de enamorarme loca y perdidamente de alguien al más mínimo roce. Por lo que suelo desconfiar de forma natural de todo aquel que siente el más inmenso de los amores por mi en el mínimo espacio de tiempo. Y entonces, si eso ocurre, salgo corriendo.
Voy con pies de plomo que diría mi madre.
Habiendome expuesto más de lo que probablemente sería necesario. Os dejo. Pasad un buen día y hasta la próxima.